Quiero agradecer a la Junta directiva de la asociación de vecinos el que me haya designado para pregonar las fiestas.
Celebramos, la fiesta de nuestro Patron en honor de S. Miguel, no nos olvidemos de él.
Siempre digo que no sé escribir, pero también es cierto que hay por ahí un par de libros, incluso puede que sean tres o cuatro, que llevan mi nombre escrito en las portadas. Así que no hay excusa que valga. No podía negarme a pregonar las fiestas de San Miguel del Albaicín. Es más, me apetecía hacerlo. Porque el Albaicín es mi barrio, con todo lo que eso significa. Tal y como yo lo veo: los barrios, o los pueblos, según el caso, son las verdaderas patrias de los hombres y las mujeres. Supongo que la mayoría de vosotros, queridos vecinos, sabréis que nací en Ciudad Real, un origen del que, como bien nacido, no reniego. No podría hacerlo, porque allí transcurrió mi infancia, que es, o debería ser, lo mejor que nos pasa a los seres humanos en la vida. Pero el hecho de ser 'culipardo', que así es como nos llaman a los originarios de aquellas tierras, no me ha impedido estudiar a fondo para alcanzar el título de albaicinero, desde que llegué aquí en 1984. Albaicinero-manchego, para ser mas exactos, MANCHEGO DEL ALBAICIN y padre de dos albaicineros. No hay ningún diploma de papel que lo acredite, ni falta que hace. Es una forma de ser y de entender la vida. ¡Qué os voy a decir que vosotros no sepáis!.
Lo mejor es pasear por las calles del barrio, los miradores, sus plazas, “hacer los mandaos”, un cafelito en un lado, una cañita en otro, otra en otro, te encuentras con un vecino, con otro. Echas tu quiniela, compras el periodico, te compras alguna flor, vuelves con otro vecino, y así cuando llegas a casa, siempre te dice la mujer, “con quien te has encontrado hoy”, y el caso es que han pasado dos o tres horas, sin darte cuenta.
Sin duda Lo más importante que tiene el Albaicin es su gente. Sus hombres y sus mujeres. Ellos forman el mayor patrimonio de este barrio. Una mezcla de todas las gentes buenas, que han conformado toda su historia, y de todos aquellos que deciden diariamente instalarse aquí y buscar una mejor calidad de vida. Se habla de la Alianza de las Civilizaciones, que vengan los que lo dicen a este Barrio y sabran realmente lo que es y como se hace .
Yo le tengo tanto cariño al título de albaicinero como al de Derecho, y eso que es el que me da de comer.
En realidad, y ahora que nadie nos oye, admito que es más importante el certificado de albaicinero que el que asegura que soy docto en leyes. Éste último se consigue en las facultades de Derecho y hay muchas. Pero Albaicín sólo hay uno. Es único e irrepetible. Uno no puede estudiar para albaicinero en Australia o en las estepas heladas de Mongolia, por poner un ejemplo. Hay que conseguir como sea una beca erasmus y venirse aquí. Es algo que no se enseña a distancia.
No cometeré el error de afirmar que ser albaicinero es mejor que ser de Cabezón de la Sal, Cantabria, o de La Chana, para no irnos tan lejos. Lo que sí sé es que es diferente. Estoy convencido de que sería capaz de reconocer a un albaicinero aunque me lo encontrase en el Polo Norte vestido de esquimal. Hay algo que nos distingue del resto de los mortales. Una cualidad secreta que no se puede explicar con palabras. Habrá quien diga: éste, con tal de no escribir, se pone en plan misterioso para poder cortar el pregón en cuanto nos descuidemos. Diré en mi defensa que... Bueno, no diré nada, porque la primera vez que hice de abogado, perdí el pleito. Es verdad que la víctima de mi primer cliente era hijo del juez que presidía la Audiencia de Ciudad Real, que también es mala suerte.
Así que me pongo la toga de magistrado, y antes de seguir con los preámbulos, dicto la siguiente sentencia: Albaicineros, os condeno a divertiros. Por supuesto, esta resolución no admite recurso ante un tribunal superior.
Divertirse no es delito. Al menos de momento.
Aunque son dias de fiesta no quiero dejar de recordar a cada uno de los vecinos que nos han abandonado y que cada uno de nosotros los tenemos en nuestra memoria, recuerdo a Pepe, padre del Bernard; La madre de Pruden, Juan el Peso; Antonio el Bicicleta; Antonia la de Gregorio y Juan el Trueno Y tantos otros que son historia del barrio.
No quiero ser aguafiestas, pero antes de terminar, no puedo dejar de decir que lo que sí tiene delito es el estado que presentan muchas calles y plazas de nuestro barrio: pintadas, ruinas, cables, suciedad. Por cierto, hay que pedir a las autoridades que faciliten la rehabilitación de viviendas, mediante creditos bajos, menos burocracia y más ayuda tecnica, y conseguir que los jóvenes y los nativos del barrio no lo abandonen.. Hablando de constrtuir, y de obras, ¿Qué pasa con ese andamio de la calle Pages, frente a los Mascarones?. La semana que viene se continuan las obras de asfaltado, ¿Por qué no se realiza con el empedrado albaicinero?. El adoquinao no es albaicinero, esto va para la Junta o la Consejería de Cultura. Conviene recordar que el interlocutor valido del Barrio lo constituye la Asociación de Vecinos del Albaicin, y nadie mas, y que tenemos derecho a ser oidos, cuando se trata de acometer cualquier obra de reparación. El Albaicin es patrimonio de todos, porque simboliza los valores clasicos y universales de la Humanidad, dice nuestro Alcalde y bien dice, pero ¿Qué pasa con esa muralla que va desde el arco de las pesas hasta la puerta Monaita?. ¿ Que pasa con el problema de acceso y salida del barrio? . Puede que Al paso que vamos, halla albaicineros, pero no Albaicín. No se me ocurre una pérdida más grande. A ver si las autoridades se ponen manos a la obra de una vez y conseguimos acabar con los males, que sufre este lugar irrepetible.
Albaicineros, absolvamos al Albaicín de su condena.